Marqués de Cáceres

Marqués de Cáceres sigue la línea de los vinos de gran tipicidad herencia de los bordeleses que vinieron a instalarse en Rioja en busca de buenas uvas para sus vinos tras la epidemia de la filoxera que asoló el viñedo francés. Sin embargo, hace un siglo (y menos) la mayoría del viñedo riojano era de uva blanca. La Familia Forner, con sentimiento francés, ahora con Cristina Forner a la cabeza, sigue innovando para mantenerse entre las bodegas mejor valoradas y más reconocidas por el consumidor.

 

Marqués de Cáceres sigue la línea de los vinos de gran tipicidad herencia de los bordeleses que vinieron a instalarse en Rioja en busca de buenas uvas para sus vinos tras la epidemia de la filoxera que asoló el viñedo francés. Sin embargo, hace un siglo (y menos) la mayoría del viñedo riojano era de uva blanca. La Familia Forner, con sentimiento francés, ahora con Cristina Forner a la cabeza, sigue innovando para mantenerse entre las bodegas mejor valoradas y más reconocidas por el consumidor.


Y ocurrió que en 1939 tras la finalización de la Guerra Civil, el país era un absoluto caos, hubo problemas para contratar vendimiadores y algunas uvas se quedaron en la viña hasta el mes de noviembre, desarrollando algunas de ellas "podredumbre noble", es decir, fueron infectadas por un hongo llamado botrytis. Con aquellas uvas dulces y concentradas de la variedad Viura (aunque también pudo tratarse minoritariamente de Malvasía o Garnacha Blanca) se empezaron a elaborar vinos dulces y semidulces.

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