¿Sabes cuántas calorías tiene una copa de vino?

¿Sabes cuántas calorías tiene una copa de vino?

No es extraño que en la actualidad haya aumentado el número de personas que se preocupan por las calorías que ingieren en su dieta, ya sea por recomendación médica o que por propia iniciativa han decidido llevar un control de su peso para beneficio de su salud. Normalmente, cuando se adquiere un producto alimenticio, en su etiqueta suele aparecer la información nutricional y la cantidad diaria recomendada.

¿Qué se sabe sobre las calorías del vino?

Algunos productos no están obligados a mostrar los valores energéticos que aportan al organismo, como es el caso de las calorías del vino, que habitualmente no aparecen en las etiquetas del producto, figurando únicamente su graduación alcohólica. En algunos países como Estados Unidos, este hecho empezará a cambiar al obligar a bares y restaurantes a indicar las calorías de una copa de vino así como a especificar la cantidad de azúcares o sal.

¿Cuáles son las calorías de una copa de vino?

Es evidente que al tratarse de un alimento, el vino aporta al cuerpo una serie de nutrientes y, en consecuencia, también una cantidad de calorías determinadas. Las personas que deseen llevar un control de las calorías diarias ingeridas deberían tener en consideración las calorías del vino.

La cantidad de energía que aporta una copa de vino está condicionada por diversos factores entre los que se incluye la cantidad de alcohol, el tipo de caldo o el tipo de uvas que se hayan utilizado para su elaboración, entre otros. No obstante, se podría decir que las calorías de una copa de vino oscilan entre las 70 y 100 calorías.

Las calorías en cada tipo de vino

Si el contenido calórico depende del volumen de alcohol, se deduce que las calorías del vino tinto son superiores a las del resto de los vinos. Unos 100 ml de vino tinto básico con un 13,5% de volumen de alcohol aportan al organismo unas 75 calorías y una copa de vino blanco proporciona al cuerpo unas 70 calorías.

Otras bebidas como la cerveza o los refrescos azucarados poseen más calorías que el vino y no son tan saludables como este último, ya que el vino no aporta calorías vacías como ocurre con la mayoría de bebidas alcohólicas. El vino ofrece una serie de importantes nutrientes como calcio, magnesio, hierro o potasio.

La relación del vino con el colesterol

La Organización Mundial de la Salud admite que el vino es un excelente antioxidante para el organismo y que del mismo modo ayuda a que el cuerpo absorba el conocido como colesterol bueno o High Density Lipoprotein y elimine el temido colesterol malo o Low Density Lipoprotein.

Gracias a toda esta información se puede afirmar que, a pesar de las calorías de un vino tinto, blanco o rosado, consumir vino de una forma moderada ayuda a reducir las grasas y aporta un elevado número de nutrientes al cuerpo.