Tim Atkin corona a Félix Callejo como los mejores viñadores del año
07/16/2026
Tim Atkin corona a la bodega Félix Callejo por su demostración perfecta de que la máxima elegancia y pureza del terruño no entienden de precios altos
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El experto mundial en vino Tim Atkin le dio el título de viñadores del año a la bodega Félix Callejo por elaborar un gran tinto de entrada de 10 €

Es una familia de viñadores que hacen las cosas de manera diferente a esta altura del Duero con una jerarquía de vinos así de frescos y ligeros como este tempranillo

De la mano de un tinto juvenil que sigue la estela de mirar más al paisaje que a la bodega. Sin maquillar, casi un tempranillo de maceración carbónica que alcanza la frescura y ligereza a través de hacer fermentar la uva entera y de potenciar la zona única de la que procede. Por unos 10 euros, olvidaros de madera, tabacos y tostados y abrazad una fruta exuberante y primaria.

La alegría de Flores de Callejo 2024 es también la de un vino regional que supone la base de la pirámide de la bodega Félix Callejo, el vino que en el fondo pasa por ser el más importante para además conocer cómo se dio la añada. Viveza para ser bebida a la de ya. El recuerdo a flor que se cuela en la bodega de Sotillo de la Ribera, al norte de la cuenca del Duero. Sin ninguna necesidad de clasificarlo como Roble, el monovarietal parte de viñedo propio en ecológico y de un sombreo máximo.

En el año 2000 José Félix, uno de los hijos del fundador, decidió el paso a orgánico. Ahora, junto a sus hermanas Cristina, Beatriz y Noelia, parecen acercarse a esa visión original que incluso permite dejar a Flores en solo 13,5 grados gracias al trabajo en campo. Tim Atkin los nombró en 2021 viñadores del año, porque sin renunciar al espíritu que en 1989 impulsó a su padre a elaborar sus propios vinos, esta segunda generación ha sabido avanzar hacia el camino correcto.

El tiempo les ha dado la razón con una gama de ocho vinos que incluye Parajes, el siguiente a Flores, un vino vinificado por capas, descrito por sus responsables casi como una lasaña de albillo, tempranillo y garnacha. O El Lebrero, un blanco revolucionario en Ribera que demuestra que, más que con la variedad, lo importante a veces tiene que ver con la zona. Y es que Félix Callejo dispone de 27 parcelas en torno al pueblo de Sotillo, con esa zona caliza al norte y una arcillosa al sur de la que se sirve nuestro joven Flores al que ya hemos cogido cariño.

Viñas de más de cuarenta años como La Emilia, La Huelga, Astrales, Jaime, Sandelaisa y Bodega, entre 830 y 850 metros sobre el nivel del mar. Vendimia a mano, mesa doble de selección de la uva y entrada por gravedad. Llega sin estrujar a fermentar de manera espontánea en depósitos de acero inoxidable, pero descuban antes de acabar. Parte, aproximadamente un tercio, se trasiega a tinas o barricas usadas para la crianza de cinco o seis meses, mientras el resto se reparte entre el inox y el hormigón.

Todo este hacer consigue mantener a salvo la viveza de la fruta. En nariz estallan las fresas, las cerezas rojas y las grosellas. Encontramos flores, por supuesto, y al llevarlo a la boca se abre todavía más a la sensación de bosque, con cierto acento mineral entre las notas especiadas y balsámicas. Tan didáctico como vibrante y encantador.