Combatiendo las temidas heladas
05/10/2016
La lucha contra las bajas temperaturas se repite cada año. Aire y fuego intentan combatir el hielo. Otra alternativa es el aire, removiéndolo con grandes ventiladores.
 

La lucha contra las bajas temperaturas se repite cada año y con más ahínco tras los recortes que las aseguradoras agrarias han sufrido por parte del Ministerio, lo que hace que los viticultores se las ingenien para salvar sus cosechas. Aire y fuego intentan combatir el hielo. Otra alternativa es el aire, removiéndolo con grandes ventiladores.

El calor sube la temperatura ambiente y hace que la helada sea mucho menos dañina, de ahí que las alpacas de paja se agrupen en los pasillos de las plantaciones para que el humo que se forma cuando arden amortigüe en unos grados el frío amenazante. Otra estampa curiosa es la de las hileras de pequeñas chimeneas repartidas por el viñedo, cual escena de “Un paseo por las nubes”, pero como siempre, la realidad supera la ficción.

El agua también lucha contra el hielo. Cuando se riega por aspersión, el agua forma una película protectora que resguarda el brote del frío. Un diminuto iglú aísla a la flor de un frío mayor. Para evitar que el brote se queme hay que regar hasta que la temperatura supere los 0º, esto favorece la desaparición de esa película protectora de hielo.

Las recientes heladas de ciertas regiones francesas y las nacionales de las Riojas Alta y Alavesa, pondrán de manifiesto si dichos “inventos” son eficaces y en qué medida salvan la cosecha del temido frío a destiempo. Habrá que esperar a los datos, porque el optimismo por sí solo no vale de mucho y los cosecheros son conscientes de que, aun habiendo pasado duras noches en vela, los resultados pueden ser decepcionantes.