La historia del vino
11/29/2016
Ya en la antigüedad se sabía acerca del vino ...
 

En la antigüedad ya se sabía acerca del vino, por lo que es una de las bebidas más antiguas de las que tenemos constancia. Incluso en el Cáucaso se han encontrado viñedos cultivados, y estaríamos hablando de hace unos 7000 años, por lo que hablar de vino, es hablar de historia.

De la historia y la tradición del vino podemos encontrar restos en escritos que se remontan a muchos años atrás, en bodegas, en los paisajes e incluso en refranes que hoy forman parte del saber y conocimiento común. Todos recordamos alguna batalla, o una vinculación bíblica en la que el vino aparezca, todo esto son pinceladas que conforman el complejo mundo que es hoy el mundo del vino.

Probablemente, el vino fue la primera bebida alcohólica que conoció la humanidad ya que la uva tiene una tendencia natural a fermentar. Seguramente el vino se descubrió por casualidad, cuando alguien dejó unas uvas en un recipiente y éstas fermentaron y posteriormente alguien probó el líquido resultante. Destacar también, que la vid presenta una gran capacidad de adaptación por lo que esto ha facilitado a su expansión.

El origen del vino lo encontramos en la vitis vinífera, de la que se dividen 3 tipos: las sultanas (sin semillas), las corintias (también sin semillas) y la vitis occidentalis, antecesor de las uvas que conocemos hoy para elaborar el vino.

En el Antiguo Testamento aparece la referencia más antigua acerca del vino, cuando "Noé comenzó a labrar la tierra, y plantó una viña; bebió el vino y se embriagó" (Génesis 9-21). Esta referencia marca la presencia del vino en la tradición judeo-cristiana desde los primeros tiempos. Aparece citado más de 200 veces  en la Biblia (en algunos de las citas, se llama también a la moderación en el consumo), lo que es una muestra de su gran importancia en todas las culturas de la zona: Babilonia, Egipto, Sumer, etc. Más tarde, tendrá un papel clave en el ritual cristiano.

En el mundo Clásico  también ha tenido siempre un lugar privilegiado. En Grecia y Roma los dioses del vino eran muy venerados por sus poderes afrodisíacos. Homero describió algunos de los vinos cultivados en el norte de Grecia con uva moscatel como “dulces como la miel”. Se organizaban fiestas en honor a los Dioses, en las que abundaba el vino. El vino se asociaba en el mundo clásico con el amor y el disfrute carnal, pero también con la tranquilidad, el descanso y el alivio.

En todas las civilizaciones en las que ha estado presente, el vino se ha introducido en la cultura integrándose entre los valores propios de ella. Así mismo, el vino también ha sido una forma de expansión cultural: los romanos plantaron viñedos por toda la Europa Mediterránea. Hay una leyenda de cómo Dionisos conquistó Asia hasta la India con un ejército de músicos y bailarines que danzaban y ofrecían vino... se puede interpretar como una alegoría mitológica del poder cultural del vino.

En el antiguo Egipto se han encontrado vasijas de vino con 'etiqueta', es decir con el nombre del productor, el viñedo y el año inscritos. Este hecho nos indica que la preocupación por la calidad del vino viene de lejos...

También los romanos demostraron un gran interés por la calidad del vino y por definir cuáles eran los mejores viñedos. Vemos aquí un origen de la asociación “clima + terreno” tan usual en los cánones de calidad para el vino en el Viejo Mundo.

Después de la caída del Imperio Romano, en Europa el desarrollo de la viticultura y de la enología corrió a cargo de los monjes cristianos, que pusieron mucho empeño en mejorar todos los sistemas de elaboración de vino, aprovechando para ello los viñedos heredados de los romanos. No es casualidad que las regiones con mayor tradición vinícola en Europa, suelen ser también las que tenían mayor concentración de monasterios y enclaves religiosos. Podemos ver también hoy como muchas bodegas (algunas de ellas muy recientes) recurren a nombres latinos para sus vinos, o rehabilitan o usan comercialmente antiguos edificios, monasterios o abadías, ubicados entre sus viñedos.

Francia, Italia y España son los grandes productores y exportadores de vino desde el Medievo. Para el hombre medieval el vino era un producto de consumo habitual y hasta necesario, ya fuere como aporte calórico, ya fuere como para que su grado alcohólico ayudara a conservar y a eliminar algunas bacterias.

A medida que las ciudades crecían y aumentaba la riqueza de la burguesía, comenzó a crecer la demanda de vinos de más calidad. Burdeos fue la primera región donde la ancestral preocupación por la calidad de los viñedos dio lugar a una definición del sistema de “Grand Cru”, en el s. XVIII.

El origen del vino en el Nuevo Mundo comenzó la mayoría de las veces de la mano de enólogos y viticultores que emigraron a otros continentes. Hoy en día, los vinos del nuevo mundo (América, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda) han mejorado su calidad, conquistando los mercados internacionales y compitiendo con los vinos europeos de mayor reputación. Algunas de estas zonas han explotado de forma considerable el turismo alrededor del vino, con rutas que invitan al viajero.

En España, La Rioja y sus bodegas confirman un lugar emblemático en la producción de vino. Fue la primera región española donde se comenzó a embotellar el vino, alrededor del siglo. XIX. Con el embotellado, se define el paso de vinos de consumo transportados a granel en barrica a vinos de mayor calidad. En otras regiones españolas, las prácticas enológicas no se han refinado hasta hace relativamente poco tiempo, pero hoy en día podemos encontrar una amplia oferta de vinos de calidad muy característicos de nuestro país.

Penedés se espacializó en la producción de cavas siguiendo el método tradicional de las casas de Champagne y la expansión de sus grandes marcas nos demuestra el éxito internacional del producto y sus comercializadores.

En el caso de Jerez, la influencia británica se hizo notar en el comercio del vino Fino (al igual que ocurriera con los vinos de Burdeos y la enorme importancia de Holandeses y británicos en su éxito y reconocimiento internacional)

Haro, Jerez y Sant Sadurni conforman las concentraciones urbanas con mayor extensión de bodega por metro cuadrado de España; 3 ciudades que merecen la pena visitar para aprender de la historia y el presente del vino en España.