Un estudio realizado por investigadores de la Politécnica de Madrid en colaboración con COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos), ha investigado varios índices bioclimáticos que reflejan la cantidad y calidad de uva producida en el territorio español para analizar la competitividad de la producción del viñedo.
Los resultados han arrojado que será necesario adaptar el viñedo a las nuevas condiciones climáticas si se quiere seguir obteniendo el mismo rendimiento en las plantaciones. Más concretamente, el campo del sur de la península será el más afectado y el que más modificaciones habrá de realizar en las que indican que debería incluirse un respaldo favorecedor con acciones políticas.
Para poder atajar con éxito los cambios será necesario anticiparse con un estudio que combine factores climatológicos y geográficos de las principales zonas vitivinícolas. Los datos obtenidos de las 56 denominaciones del país, el de mayor superficie destinada al cultivo de la vid (más de 500000 has.), concluyen que las consecuencias serán muy peligrosas para el terreno y que la única parte beneficiosa es que el aumento de la temperatura alarga el ciclo de la planta y reduce el riesgo de heladas, pero si es excesivo el crecimiento de esta se acorta.
Las previsiones climatológicas para un período de 50 años auguran grades olas de calor, menos precipitaciones y el aumento de la temperatura global, a lo que hay que sumar las condiciones topográficas que darán condiciones heterogéneas en determinadas zonas de la península, agravando localmente la situación. Según los investigadores "en los Valles del Tajo, Guadiana, Guadalquivir y costa del sudeste, las condiciones futuras son un gran reto para el viñedo, sobre todo desde el punto de vista de calidad. En otras zonas productoras, como el valle del Duero, valle del Ebro, Galicia y Cataluña, las dificultades para producir vinos de calidad tal vez sean menores, pero es indiscutible la necesidad de cambiar o adaptar el cultivo al nuevo clima". La mayor dificultad reside en mantener un riego óptimo, ya que las sequías se prevén más acusadas y de mayor duración.