El corcho se obtiene del alcornoque, es un producto natural y ecológico. Puede ser el mayor aliado del vino o todo lo contrario según la calidad que posea el mismo, así podremos hablar de un vino en perfectas condiciones si se ha conservado adecuadamente o de un vino que ha perdido todas sus características organolépticas si ha estado en contacto con un mal corcho.
Lo más recomendable sería al abrir la botella de vino observar el corcho. Lo normal, sería encontrarse un corcho en el cual la zona de contacto con el vino es de color distinto al resto del corcho, debido a los pigmentos y al tiempo que han teñido esa parte del corcho.
Si por el contrario, observamos que está también manchado el resto del tapón, no solo la zona de contacto con el vino, es probable que estemos ante una fuga de vino y por lo tanto, ante una disminución o merma del contenido de la botella en cuestión. Además, es muy probable también que el oxígeno haya llegado al vino oxidándolo. Por ello, se recomienda cuando se observe un corcho en mal estado, probar el vino anticipadamente para cerciorarse de que no presenta defectos.
Otra práctica muy común para comprobar si estamos ante un corcho en buen o mal estado, sería oler el corcho por la parte central, nunca por la zona que ha estado en contacto con el vino, y comprobar si verdaderamente huele a vino o por el contrario estamos ante un olor extraño. El olor a corcho es a día de hoy uno de los defectos más importantes de un vino.
El olor a corcho
Este problema en el vino es el conocido como TCA, recibe este nombre debido al Tricloranonisol que por presencia de un hongo se libera en los corchos. Esta es una de las mayores preocupaciones de los enólogos que aún tomando todas las prevenciones posibles, se hace bastante difícil de erradicar.
Tipos de corchos para el vino
Las medidas más frecuentes son:
- De 24-26 mm. de diámetro, con 38 mm. de longitud para los vinos jóvenes, por su corta vida, ya que se consumirán en un período que no excederá los dos años.
- De 44-45 mm. de longitud, para vinos con un tiempo de guarda de 10 años.
- De 49 mm. de longitud, para vinos con una vida de 18 a 20 años.
- De 54 mm., para aquellos de más de 20 años.
Acorde con el vino que contenga la botella, así será el corcho que se utilice, siendo los que tengan corchos más cortos los vinos más jóvenes, y corchos más largos los vinos de gran crianza y los vinos más añejos.