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Cómo hacer memorable la carta de vinos de tu restaurante

La carta de vinos de un restaurante supone el reflejo de la personalidad del mismo. Se trata de una auténtica apuesta por complementar una oferta gastronómica.

Cómo hacer la carta de vinos de un restaurante

La carta de vinos de un restaurante supone el reflejo de la personalidad del mismo. Se trata de una auténtica apuesta por complementar una oferta gastronómica, sea del tipo que sea, con la compañía de una selección de caldos que redondeen y completen los sabores de los platos.

Es por esto, que podemos decir que los vinos de un restaurante suponen la carta de presentación antes de saborear sus platos.


A continuación les detallamos algunas pautas a seguir a la hora de elaborar la carta de vinos de su restaurante.


Información necesaria

Como punto de partida, es fundamental tener en cuenta que el amante del vino suele ser un alma experimentada y conocedora de este mundo. Por este motivo, es importante que la carta de vinos refleje ciertos puntos que, si bien pueden estar de sobra para algunos clientes, siempre será bienvenidos en líneas generales.


Incluso cuando tengamos en nuestra carta de vinos referencias más que conocidas, tendremos que acompañarlas del máximo de información posible, así como el nombre de la bodega que los elabora, el tipo de crianza, la añada o, incluso, su Denominación de Origen como sello de calidad y de personalidad.


Además de estas referencias básicas sobre cada tipo de vino, resulta interesante indicar la variedad de uva con la que está elaborado cada vino.

Es gracias a toda esta información, lo que hace que un cliente se termine decantando por un tipo de vino u otro en función de los platos que vayan a degustar o simplemente, lo que permita a un consumidor de vino más joven elegir la referencia que más le atraiga.

Por último, es interesante hacer un apartado para las recomendaciones de vino de la casa. Unas que podemos sugerir a la par que aquellos platos que sean más representativos de nuestra cocina, en lo que puede suponer un maridaje ideal digno de ser catado.


Estructura a seguir

En cuanto a la estructura a seguir en la carta de vinos de un restaurante se suele respetar habitualmente un orden.


Por un lado, se suele conservar un orden establecido en la presentación de los vinos comenzando por los blancos, los rosados, los tintos, los cavas y los champagne, terminando en los vinos dulces.

Además, lo idóneo es que en cada categoría organicemos los vinos por orden alfabético, ya sea guiándonos de su Denominación de Origen o por el nombre de la bodega.
Y, al contrario que las normas de cortesía, siempre presentaremos primero los vinos jóvenes para llegar sucesivamente a los reservas.